Abril-mayo
De noche me contaban un cuento que con el día se transformaba en sueño, más tarde empezó a ser recuerdo y ahora es mi cuento, lo que yo recuerdo. Al parecer la historia empezaba en una puerta, saliendo de una puerta, el lugar parecía conocido al principio, la noche, la luna estaba ahí, también el el sonido del mar parecido al de todas las noches. Avanzando por el camino se giraba a la derecha un poco y daba uno con un puente. Estaba bastante iluminado y era de madera. En él, gente cruzando, yendo y viniendo, apurados, atareados. Algunos cargaban baldes otros las redes. Allí es donde el cuento llamó mi atención, las redes con sus nudos apresando tesoros. Algunos parecían no valer una moneda, otros en cambio llamaban la atención de los niños, ahi me sumergí yo y entre los musgos la encontré. Al principio la sorpresa era brillante y húmeda, desconocida. Después empecé a entender que ella siempre hubiera estado allí esperando por mi a la noche. Hubiese permanecido inexpresiva, atrapada sin mi. Así que decidí quedármela. La historia siguió de eso estoy segura, pero yo quedé atrapada en el puente, por alguna extraña razón no puedo recordar que pasó con lo niños y las gentes. Me contaron que cuando llega el tiempo de pesca no se puede pasar hacia la playa, que las tainhas perciben ese andar y no se acercan a la costa. Así es que no volví a verla.
Me contaron de ella, siempre anda jugando con los más pequeños, ahora trato de buscarla ya que la recuerdo.
De noche me contaban un cuento que con el día se transformaba en sueño, más tarde empezó a ser recuerdo y ahora es mi cuento, lo que yo recuerdo. Al parecer la historia empezaba en una puerta, saliendo de una puerta, el lugar parecía conocido al principio, la noche, la luna estaba ahí, también el el sonido del mar parecido al de todas las noches. Avanzando por el camino se giraba a la derecha un poco y daba uno con un puente. Estaba bastante iluminado y era de madera. En él, gente cruzando, yendo y viniendo, apurados, atareados. Algunos cargaban baldes otros las redes. Allí es donde el cuento llamó mi atención, las redes con sus nudos apresando tesoros. Algunos parecían no valer una moneda, otros en cambio llamaban la atención de los niños, ahi me sumergí yo y entre los musgos la encontré. Al principio la sorpresa era brillante y húmeda, desconocida. Después empecé a entender que ella siempre hubiera estado allí esperando por mi a la noche. Hubiese permanecido inexpresiva, atrapada sin mi. Así que decidí quedármela. La historia siguió de eso estoy segura, pero yo quedé atrapada en el puente, por alguna extraña razón no puedo recordar que pasó con lo niños y las gentes. Me contaron que cuando llega el tiempo de pesca no se puede pasar hacia la playa, que las tainhas perciben ese andar y no se acercan a la costa. Así es que no volví a verla.
Me contaron de ella, siempre anda jugando con los más pequeños, ahora trato de buscarla ya que la recuerdo.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home